El poder de las caricias


En su libro el poder de las caricias,  Adolfo Gómez Papí nos hace una descripción de las características que forman parte  del bebé nada más nacer  y su evolución posterior.

En muchas ocasiones los conceptos e ideas que se tiene acerca  de los bebés suelen ser equívocos. Y  como  cada bebé es un ser  diferente,   éste autor destaca la importancia de conocer  y aclarar cómo es un recién nacido, para poder  cuidarlo de la forma más cálida, más adecuada cada uno de ellos.

Este artículo se divide en tres puntos esenciales:

  1. Estados de conciencia del recién nacido
  2. Habilidades del recién nacido.
  3. Los recién nacidos son personas.

Adolfo Papí distingue  dos estados de conciencia del recién nacido y desarrolla las características de cada uno de ellos. El bebé puede mostrar dos estados de conciencia:

  • Dormidos
  • Despiertos

El bebé DORMIDO puede estar a su vez en tres estados:

  • Sueño profundo.
  • Sueño superficial.
  • Adormilado o somnoliento.

A continuación, en el siguiente cuadro, se detallan las características que forman parte de cada uno de ellos.

SUEÑO PROFUNDO: 

En este periodo la respiración es muy regular y  profunda.

·         No suele presentar  movimientos de cabeza o extremidades

·         Es dificil despertarlos.

·         Cuando los tomamos en brazo en este estado parecen “Muñecos de trapo”.

SUEÑO SUPERFICIAL (Equivalente a la fase REM- Rapid Eyes Moviment, o de movimiento rápido de los ojos).

Respiración más irregular.

·         Movimiento intermitente de los brazos, piernas o cabeza y movimientos intermitente de los ojos (párpados cerrados).

·         Se cree que es en esta fase cuando sueñan (Igual que en el adulto).

·         Es más fácil despertarlos.

ADORMILADOS O SOMNOLIENTOS

Cierra los párpados y el globo ocular se debía hacia arriba.

•         Suele ocurrir cuando acaban de despertarse o están a punto de dormirse. Por lo que se le considera una fase transitoria.

De los estudios realizados sobre el sueño de los bebé  se ha obtenido que éstos alternan fases de sueño profundo con fases de sueño más superficial  cada 30 min. Estos cambios se valoran muy positivos para el correcto desarrollo neurológico. Cuando el bebé está  <<DESPIERTO>>, lo podemos encontrar en:

ALERTA INQUIETA ALERTA TRANQUILA
·         Los bebé están despiertos e inquietos.

·          Con los ojos abiertos.

·         Realizan movimientos irregulares y  frecuentes de las extremidades y  de la cabeza.

·         Dan una sensación de “no estar a gusto”.

·         Pueden llorar.

·         Están despiertos pero apenas se mueven.

·         Los ojos están abiertos y no pierden hilo de lo que pasa a su alrededor.

·         En este estado el bebé manifiesta sus habilidades. Estas habilidades forman parte de él desde que nace, aunque nosotros no las vemos hasta los 12 meses, cuando sus periodos de alerta tranquila son más prolongados.

Los bebés pasan de un estado de ALERTA INQUIETA  al llanto o a la  ALERTA TRANQUILA dependiendo del entorno, de los estímulos que en él encuentre y  de si sus necesidades son cubiertas o no.

Existen  comportamientos que la madre puede realizar  para evitar que su bebé pase de un estado de Alerta inquieta a un estado de llanto. Para ello debe:

  • Tomar a su bebé en brazos, hablarle y evitar que éste comience a llorar.
    • Buscar el contacto ocular.
  • En cuanto a las habilidades del bebé, aquellas que el bebé presenta nada más nacer, se pueden dividir en  cinco:
    TACTO
    •          El tacto es el medio de comunicación más importante del recién nacido con sus padres. El bebé dispone de unos 50 receptores del tacto por centímetro cuadrado del  piel(50 millones en total).

    •          Existen receptores a la presión, al dolor, a la vibración.

    •          A través de una caricia de su madre, el bebé puede pasar del llanto a un estado de alerta inquieta y de aquí a estar tranquilo. El bebé siente a través de la piel el calor que su madre le da, el amor.

    •          Las zonas más sensibles son las manos y alrededor de la boca, ya que es el lugar donde más receptores táctiles se concentran alrededor de la boca y en las manos. Además, presenta el reflejo de búsqueda, que al rozar las mejillas se giran abriendo mucho la boca.

     

    VISTA
    ·         En primer lugar señalar que el recién nacido ve a una distancia de entre 15 y 45 cm. Esta distancia es la que le separa de la cara  de su madre cuando ésta le amamanta.

    ·         Los bebés se suelen interesar por las formas redondeadas y geométricas, que distinguen al rostro humano. Cuando nos miran, observan  el contorno de nuestro rostro, clavan sus ojos en los nuestros y si les retiramos la mirada ellos también la retiran.

    ·         El bebé busca siempre la mirada de su madre, quiere que ésta le mire. Esta situación pone en marcha un intercambio emocional , descrito por Serge Lebovici, entre el bebé y  la madre.

    ·         La importancia del contacto ocular se ha descrito en muchas ocasiones, entre ellas Kennell y Klaus explican una situación en la un bebé evita el contacto ocular  con su mamá porque ésta lleva puesta unas gafas, y hasta que no se las quita, no vuelve a buscar ese contacto. Además, aquellos padre que intercambian miradas  con el bebé en el posparto de inmediato  son mejor reconocidos por este al cabo de un mes o antes.

    ·         Además, los bebés tienen la capacidad de imitar  nuestra expresión facial e incluso de responder  a una expresión de enfado o preocupación. Por lo que se podría decir que tiene la capacidad de retener  las características del rostro y relacionarlo con la actitud.

     

    OIDO
    ·         Los bebés tiene predilección por las voces agudas en general y  la voz femenina en particular.

    ·         El bebé muestra comportamientos distintos antes sonidos fuertes o suaves. Por norma general, los bebé suelen asustarse ante un sonido fuerte. Este suele provocarle cambios fisiológicos (Aumento de la respiración, del pulso, enrojecimiento, etc…).Por el contrario, el sonido suave despierta al bebé, lo mantiene en alerta tranquila con ganas de explorar y buscar el origen del sonido.

    ·         Los experimentos demuestran que los bebés refieren  la música clásica a la música moderna, la voz humana  a la musica clásica, y  la de la madre al resto de las voces. Para llegar a estas conclusiones, se realizó el siguiente experimento:

    ·         Se le coloca unos auriculares a  varios recién nacidos que se encuentran en alerta tranquila.

    ·         Además se le coloca una tetina con un sensor conectado al dial de la radio.

    ·         El dial se desplazaba a un lado u  otro (Música clásica-Musica moderna), según el ritmo de la succión.

    ·         Los bebés aprendieron pronto a obtener un sonido concreto del dial, y así de demostró que preferían la música clásica.

    ·         Este experimento se hizo también comparando  la voz humana – música clásica y  voz humana (Cualquiera) – voz de mamá.

    ·         Otras investigación, propuso a  las mamás que leyeron un texto en voz alta todas las tardes del último trimestre de embarazo. Cuando los pequeños nacieron volvieron al realizar el  experimento anteriormente explicado y se obtuvo que los bebés mostraban preferencias por la voz de su madre.

    ·         Por tanto, estas experiencias nos aportan conclusiones muy importantes sobre el oído, y es que el bebé tiene la capacidad de identificar el ritmo de la voz de los padres y a partir de ahí sincronizar  una respuesta. En el caso de la madre, esa sincronización se produce nada más nacer.

     

    GUSTO
    ·        Cuando el bebé está en el vientre materno ingiere el líquido amniótico. El sabor de éste varia mucho en función de la alimentación de la madre.

    ·        El bebé es capaz de identificar en las dos primeras succiones: el sabor del agua salada, de la leche de vaca o la leche materna.

     

    OLFATO
    ·         En el interior del  vientre materno, en la placenta, el  bebé se encuentra bañado por el liquido amniótico. Este líquido no solo lo baña, sino que entre al árbol respiratorio y el tubo digestivo.

    ·         Este líquido amniótico tiene un olor característico en cada mujer, lo que hace que los bebé tengan la capacidad de distinguir a su madre.

    ·         Se han realizado diferentes estudios para demostrar esta capacidad del bebé:

    ·         Envuelven al bebé en una toalla colocada en una caperuza de plástico  que contenía una gasa bañada en un líquido.

    ·         Se realiza un registro del llanto de los bebés.

    ·         Si el olor le gustaba no llorarían:

    ·         Si le colocaban zumo de manzana los bebes lloraban.

    ·         Si le colocaban líquido amniótico, apenas lloraba. Posiblemente el olor le recordaba sensaciones intrauterinas de protección y bienestar.

    ·         Si le colocaban leche, el bebé lloraba. Se interpreta que el olor a leche le recuerda a la sensación de hambre y querían ser alimentados.

    ·        El estudio de Schaal y  colaboradores colocaban al bebé dentro de  un armazón en tienda de campaña cilíndrica. A la altura de la nariz colocaban dos gasas, una  mojada de liquido amniótico y  a otra de calostro.

    ·        Posteriormente median el tiempo en el que el bebé estaba orientado a la gasa, oliéndola.

    ·        Comprobaron que en las primeras horas los recién nacidos  preferían el olor del liquido amniótico al del calostro. Pero a medida que pasaban los días, los bebés tenían una mayor preferencia por el olor del calostro.

    ·        Repitieron este experimento con bebés que iban a recibir leche artificial,  y se obtuvo que las preferencia por el líquido amniótico no variaban en el tiempo. Más adelante se comprobó que:

    ·        Los bebés  que recibían lactancia natural y aquellos que recibían lactancia artificial preferían el olor del calostro.

    ·        Los bebés amamantados preferían el olor del calostro  materno al de cualquier otra madre.

    Los conclusiones: Las sensaciones olfativas  tienden puentes entre el ambiente intrauterina y el extrauterino  y ayudan a la maduración y la organización cerebral del bebé, en definitiva ayudan al desarrollo del bebé.

    Para terminar, Adolfo Papí  nos recuerda que los bebés también tienen sensaciones y emociones, es decir, que <<los bebés son personas>> y saben distinguir entre bienestar y desesperación, frío y calor, sentimientos de desprotección y seguridad.

    Los bebés no saben autorregularse, es decir, no tienen un término medio, ellos o se encuentran bien o se encuentran mal. El objetivo de ellos es estar bien, a gusto y  el lugar  más adecuado para saciarse de este sentimiento es el regazo de la madre, donde sus necesidades básicas (calor, alimento y  protección) son satisfechas, favoreciendo el desarrollo físico y emocional

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