La resiliencia

El presente artículo resume las ideas claves expuestas en en artículo <<Nuevas tendencias en resiliencia. Melillo, A. & Suarez Ojeda, E. N. (Comp.). (2001)>>. Estos autores compilan las ideas y conclusiones de las investigaciones realizadas por Edith Henderson Grotberg sobre este tema.
Pero, ¿qué es la resiliencia? Se define como la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido o transformado por experiencias adversas. En este artículo se detalla las características y evolución de este concepto que aporta nuevas ideas y permiten su evolución:
- La resiliencia está ligada al desarrollo y el crecimiento humano.
- Promover factores de resiliencia y tener conductas resilientes requieren diferentes estrategias.
- El nivel socioeconómico y la resiliencia no están relacionados.
- La resiliencia es diferente de los factores de riesgo y factores de protección.
- La resiliencia puede ser medida; además es parte de la salud mental y la calidad de vida.
- Las diferencias culturales disminuyen cuando los adultos son capaces de valorar ideas nuevas y efectivas para el desarrollo humano.
- Prevención y promoción son algunos de los conceptos en relación con la resiliencia.
- La resiliencia es un proceso: hay factores, comportamientos y resultados resilientes.
Este autor establece estrategias de promoción atendiendo a las etapas del desarrollo descritas por Erik Erikson:
– Desarrollo de confianza básica (desde el nacimiento hasta el primer año de vida)
– Desarrollo de autonomía (2 a 3 años de edad).
– Iniciativa (de 4 a 6 años)
– Sentido de la industria (de 7 a 12 años).
– Desarrollo de la identidad (13 a 19 años).
El conocimiento y contextualización de la resiliencia permite establecer una guía de lo que debemos esperar en cada etapa o hito del desarrollo.
La reflexión sobre este concepto permite compilar nuevas ideas, puntos de vistas y reflexiones en relación a su naturaleza. Pero este artículo no pretende centrarse en la definición, cambio o evolución del concepto, sino en resumir y plantear una serie de tareas acerca de las ideas claves y conclusiones de las investigaciones realizadas por Edith Henderson Grotberg. Se establece algo que es fundamental sobre cómo se necesitan diferentes estrategias para promover factores de resiliencia y tener conductas resilientes.
De partida, este autor identifica a través de los resultados de sus investigaciones una serie de factores resilientes que categoriza en cuatro:
Yo tengo:
- Personas en quienes confío y me quieren incondicionalmente.
- Personas que me ponen límites para que no me haga daño.
- Personas que me muestran la forma de proceder.
- Personas que quieren que aprenda a desenvolverme solo.
- Personas que me ayudan cuando estoy enfermo o en peligro o cuando necesito aprender.
Yo soy:
- Una persona por la que otros sienten aprecio y cariño.
- Feliz cuando hago algo bueno para los demás y les demuestro mi afecto.
- Respetuoso de mí mismo y de las personas de mi entorno.
Yo estoy:
- Dispuesto a responsabilizarme de mis actos.
- Seguro de que todo saldrá bien.
Yo puedo:
- Hablar sobre cosas que me asustan o me inquietan.
- Buscar la manera de resolver los problemas.
- Controlarme cuando tengo ganas de hacer algo peligroso o que no está bien.
- Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar.
- Encontrar alguien que me ayude cuando lo necesito.
La categorización de estos factores resilientes permite conocer qué debemos conseguir transmitir a los hijos/as o al alumnado para generar conductas resilientes. Además, el desarrollo de actitudes y aptitudes resilientes en edades tempranas permiten poner las bases para desarrollar una adecuada asertividad.
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